Háblanos de tu retoño, dijeron. Será divertido, dijeron. Pero claro, qué creador puede negarse a resaltar las virtudes de su tan querido engendro, sangre de su sangre, tinta de su tinta.

En esta ocasión, y con la firme esperanza de que el tedio adormezca vuestros sentidos y sirva de camuflaje a las graves carencias del título, me he decidido a desgranar someramente el sistema de creación de personajes, una parte del mismo de la que me siento profundamente orgulloso. A menudo dicen que un animal de compañía adquiere rasgos inherentes a su dueño, vicios y poses que hacen que cuando observamos a uno, nos acordemos del otro. Pues bien, salvando las diferencias obvias entre el ejemplo anterior y el sistema de creación de personajes de un juego de rol, puede que quienes me conozcan me vean reflejado en él: mezquino, aleatorio, francamente gamberro e irreverente hasta la saciedad. Os va a gustar, ya veréis.

Antes de hablar del sistema propiamente dicho, me gustaría poneros en situación brevemente respecto al universo sobre el cual van a sudar y morir vuestros personajes. La tierra, junto con el resto del espacio conocido, es el patio de juego de la organización más poderosa que ha conocido la raza humana: el Conglomerado. Esta organización, de corte puramente económico, está estructurada y dirigida férreamente y gobierna el mundo, su mundo, cómo si de una empresa se tratara, borrando de un manotazo cualquier mancha que pudiera aparecer sobre la mesa. Y nuestros personajes son horribles y llamativas manchas, no lo dudes.


Ese concepto de personaje puede chocar con la idea de héroe de cualquier jugador, ¡qué diantre!, puede que incluso choque con la idea de antihéroe de la mayor parte de las personas sentadas a la mesa de juego. Eso nos lleva a la pregunta esencial que da cuerpo al sistema de creación de personajes de Piratas del Vacío: ¿cómo forzar a los jugadores a interpretar auténtica escoria espacial? La respuesta es simple: aleatoriedad. El 95% del sistema es aleatorio, dejando poco margen de decisión durante el proceso al Jugador, lo cual puede dar lugar a PJs auténticamente rocambolescos, muy en la línea de lo que sería cualquier pirata espacial, y no tan espacial.

Si bien la creación comienza con la clásica asignación (aleatoria) de valores de Atributo, pasaremos rápidamente a un endemoniado sistema de tablas que irán dando vida a cada uno de los aspectos de nuestro personaje. Dicho conjunto de tablas posee el ocurrente, a la par que original, nombre de La ruleta de la vida.

Grandilocuente, lo sé.  Básicamente se trata de trazar, paso a paso, tirada a tirada, tabla a tabla, la línea vital de nuestro PJ, desarrollando un historial de forma completamente aleatoria. Para ello dispondremos de un primer paso que nos indicará si nuestro Personaje pierde sangre cuando lo hieren o matan, o por el contrario, es de esos habitantes de Piratas del Vacío cuyo alimento vital (tan indispensable como el de los humanos) se confecciona por toneladas en uno de los laboratorios de ingeniería genética más protegidos y secretos del universo conocido.

Más tarde, una tabla nos indicará la edad de nuestro PJ en el momento de juego, y otra nos señalará su lugar de nacimiento y, por lo tanto, el ambiente en el que creció. A continuación, y siempre que el Personaje no sea un joven grumete, lanzaremos los dados en la tabla de correspondiente, cuyo resultado arrojará luz acerca de su formación laboral y su estatus en la sociedad. Pero claro, os preguntaréis: ¿cómo puede ser que mi bien criado abogado haya llegado a enrolarse en una nave pirata? Aquí es donde entra la última tabla: vicio, corrupción, envidias, violencia, sexo… los caminos hacia la perdición pueden contarse por decenas, así que nadie queda a salvo de este cruel destino.

Una vez pasado el difícil trago de la aleatoriedad, quedaría dar los pasos habituales de la creación de un Personaje en cualquier juego de rol. Puede ser un buen momento para intentar enmendar nuestra piltrafilla repartiendo con inteligencia los recursos que hayamos podido sacar de las tablas, haciendo menos penoso el paso de nuestro PJ por el duro e inmisericorde mundo que le rodea. 


Por último, antes de despedirme, no he podido evitar la tentación de compartir con vosotros a Julius, el personaje que he ido creando por pura diversión a medida que escribía este diario de desarrollo. Julius, de unos 35 años de edad, nació y creció en una concurrida estación espacial de comercio próxima a  la órbita de Marte, lo cual le brindó a muy temprana edad una perspectiva extremadamente cruda acerca de cómo el dinero mueve el universo. Ya de adulto, y deseoso de ver mundo, se lanzó a la colonización de nuevos mundos de la mano del Conglomerado, dedicando su vida a la exploración y la aventura. Durante estos intensos años se iniciaron los escarceos con la droga de nuestro Personaje, escarceos que fueron aumentando en intensidad y número con el paso del tiempo hasta que llegaron los primeros delitos e, inevitablemente, la caída en desgracia y su alistamiento cómo pirata espacial, sencillamente porque no tenía con qué pagar y... Bueno, ya se sabe lo que pasa cuando uno está cargado de deudas, y depende tanto del miligramo de mierda escarlata que conviene meterse en las venas antes de que los dedos comiencen a griparse y la vista se nuble.

Julius podría constituir un perfecto ejemplo de los Personajes que podéis obtener mediante las tiradas en La ruleta de la vida, aunque el enorme abanico de posibilidades que ofrece y la propia naturaleza del sistema, pronostica que tardaréis muchas jornadas de juego en encontraros con alguien parecido a él, y que cuando llegue ese momento (si llega), lo más seguro es que Julius sea un bonito recuerdo de un tipo interesante mientras duró, cuyos datos borrásteis en la HPJ para escribir encima los de la escoria que lleváis desde hace un par de partidas, el tipo que ahora mismo tiene la obligación de salir de la ratonera en la que sus compañeros le han dejado solo y sin apenas munición.

¡Tesoro? ¿Quién piensa ahora en el tesoro?

Diario de diseño: creación de PJ en Piratas del Vacío

Publicado el

miércoles, 6 de marzo de 2013

8 Comments
Aras Tremandur dijo...

Me encanta... y tengo un ansia bastante incontrolable con respecto al Conglomerado. Mola de verdad.

Un saludo

Deka Black dijo...

Mola, mola mucho. lo de la aleatoriedad especialmemte. de ahi pueden salir y han salido personajes memorables.

Maestro Liendre dijo...

Tiene muy buena pinta.

alberto_orco dijo...

Temblad, insensatos!!!! :P

Athal Bert dijo...

Muy buen planteamiento. Felicidades

Marina Fernández García dijo...

Espero con ganas que salga el primer número de Cliffhanger dedicado a la ciencia ficción. Aunque siempre me han gustado los de corte fantástico y medieval, desde hace unos años estoy probando otros más modernos e incluso futuristas, y he descubierto que me chifla más que lo tradicional.

Lo único que precisamente no me termina de seducir es ese factor de aleatoriedad del que habláis. Siempre he preferido crear por mí misma los personajes. ¿Incluiréis un sistema alternativo (ya sea en el libro o en forma de entrada bloguera)?

Etheyrn GarPe dijo...

¿Spacepunk?
Mola.

Avatar dijo...

Marina, esa mecánica alternativa está contenida en el propio sistema: en vez de tirar aleatoriamente, escoges si quieres las características a dedo. Vamos, como hemos hecho toda la vida :p