Los problemas en Ludotecnia se suelen resolver a lo bruto, a lo homínido primordial que ha visto una luz y no sabe por dónde le da el aire, que digamos.

¿Para qué andar falseando la realidad si se impone con cronometrada persistencia? Sí, sabemos de sobra que en otros lares, las correcciones de texto o los imprevistos se resuelven a toda leche por el bien del aficionado, aunque como en las novelas negras, siempre quedan rastros y huellas que desvelan la premura del asunto y lo falaz del artificio, y lo que es peor, que el aficionado, a la postre, además de suponer una recurrente y buenista excusa, va a ser quien pague los platos rotos de una praxis que hipoteca la calidad por el cumplimiento del calendario.

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Esto marcha

Publicado el

lunes, 17 de octubre de 2011

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Agustín Garriga, cuyo arte ya tuvimos ocasión de ver en el avance de Mundo Eterno, nos ha pasado este mediodía el boceto preliminar de la portada de Saqueadores de Tumbas (Cliffhanger número 9, escrito por Pedro y Cristobal, de La Marca del Este), con la intención de meterse de lleno a resolverla a partir de esta tarde.

Si todo va bien, cosa que esperamos, para el miércoles próximo, más o menos, podremos ofreceros una visión panorámica de las doce primeras portadas de nuestra colección pequeña, en una muestra general que completará las siete que os ofrecimos el otro día.

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Saqueadores de tumbas

Publicado el

domingo, 16 de octubre de 2011

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El departamento de maquetación de Ludotecnia podría pasar perfectamente por un taller de joyería a la vieja usanza, con anciano y todo, en el que los mínimos detalles cuentan, porque encajar los textos en nuestros libros de la serie pequeña (los otros también, que conste) no consiste sólo en volcarlos a las buenas, sino en conseguir que cada una de las páginas tenga luz propia.

Para ello se hace necesario que el maestro tallador conozca el texto previamente, se lo haya leído, vamos, a ser posible habiéndose empapado del espíritu y la letra de aquello que cuenta el autor. Si le conoce personalmente o ha hablado con él siquiera por teléfono, mejor que mejor. Si ha habido oportunidad de cervezas, café o whisky... ¡pues la leche!, porque cada detalle cuenta y no se trata de hacer longanizas sino libros, y si el diseñador tiene tendencias sintácticas, gramaticales o contextuales, ahí que nuestro tallador hace un ejercicio de simetría empática que para sí quisieran Al Pacino o Robert de Niro a la hora de meterse en cualquiera de sus papeles.

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La joyería

Publicado el

sábado, 15 de octubre de 2011

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