Los problemas en Ludotecnia se suelen resolver a lo bruto, a lo homínido primordial que ha visto una luz y no sabe por dónde le da el aire, que digamos.
¿Para qué andar falseando la realidad si se impone con cronometrada persistencia? Sí, sabemos de sobra que en otros lares, las correcciones de texto o los imprevistos se resuelven a toda leche por el bien del aficionado, aunque como en las novelas negras, siempre quedan rastros y huellas que desvelan la premura del asunto y lo falaz del artificio, y lo que es peor, que el aficionado, a la postre, además de suponer una recurrente y buenista excusa, va a ser quien pague los platos rotos de una praxis que hipoteca la calidad por el cumplimiento del calendario.


