Contra todo pronóstico, el traslado de los Ngebedihari a Cumulus-Nine no iba a resultar tan sencillo como en un principio había parecido. La diáspora de ascensionianos iba a desatar una de las crisis más profundas en Periferia-1 desde la 2ª Gran Revuelta. Cumulus-Nine estaba habitado y resultó ser, a la postre, el planeta madre de los Numas, una raza muy difundida en los aledaños de Hihistar (al menos tres planetas de este sistema solar los albergaban).

Esta raza había pasado desapercibida en la fase previa de estudio, antes del proceso de terraformación, debido a que su estructura biológica, aunque basada en el carbono, estaba muy alejada de los parámetros establecidos por el propio Nevis para razas potencialmente peligrosas, y también por la dificultad de su observación —tienen hábitos de cobijo en hendiduras y subsuelo—. Tras haber comenzado la terraformación de Cumulus-Nine, el oxígeno (tan necesario para la vida humana) iba a desatar una mutación genética de la estructura molecular y fisiológica de una buena parte de los Numas, derivando paulatinamente en una nueva raza compuesta por individuos de gran constitución, y armados de una violenta agresividad y de un estimable comportamiento gregario (fuertemente jerarquizado), a lo que había que sumar su elevada capacidad biorrítmica y procreadora.

Este carácter terriblemente agresivo, y el elevado número de ejemplares que se ponían en movimiento en cada ataque, originaría la perentoria creación de una zona de exclusión militarizada en donde habrían de instalarse los Ngbedihari supervivientes de los primeros ataques, a la espera de su retorno definitivo a Ascensión.

La Comodoro Sithar tuvo que ingeniárselas para evitar un desastre de dimensiones inconfesables, mientras trataba por todos los medios de que su enmienda a la Constitución permitiera el retorno rápido de los Ngbedihari a su planeta de origen. La situación colocaba a la UCSH contra las cuerdas: ante los intereses económicos de las Corporaciones y algunos sectores Onamíes, y la necesidad de dar una respuesta váida a un pueblo dividido (alejada una parte, por la fuerza, hacia el interior de Ascensión, y la otra en permanente custodia en Cumulus-Nine, prácticamente encerrada en un pequeño hábitat no mayor que un yacimiento prospector, lo que a todas luces parecía un polvorín que acabaría por estallar tarde o temprano). Además, Sithar se las tendría que ver con los constantes ataques de los Numas, y el desgaste económico, político y de bajas que aquello acarreaba. La Comodoro decreta, al fin, un estatuto especial para Cumulus-Nine y Ascensión, procurando evitar que el conflicto se haga público.

Cumulus-Nine

Publicado el

lunes, 27 de junio de 2011

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4 Comments
Abe dijo...

Lo flipo. :-)

¿Cómo se os ocurren estas cosas? ¡Qué envidia!

alberto_orco dijo...

¿y el texto pertenece a....?

XD XD XD

Avatar dijo...

¿Zulugolf?

Idoru-X dijo...

A mí también me recuerda al HD Quark/Zulugolf de los tiempos de Inforol.