Muchos juegos de fantasía se basan en que los protagonistas llegan a lugares oscuros o en ruinas, para acabar con todo monstruo que encuentren, destruyendo de paso los secretos o lugares que custodian. Mundo Eterno también se podría enfocar desde esta perspectiva, pero cabe decir que no sería la más adecuada, porque encuentra sus raíces en la interpretación de personajes que conocen retazos de su destino o del destino de otros.
Los Oráculos, tanto en literatura, cine, series de televisión o cómics, son tratados como bichos raros que saben más de lo que deberían. Suscitan recelo y rencor a partes iguales, ya que el conocimiento es poder y no hay nadie que tenga más poder que quien puede ver en su mente acontecimientos del futuro y del pasado. Imaginaos que esos Oráculos son de una raza que no es hegemónica en la Tierra, que además de tener visiones esgrimen poderes mágicos de diversa índole. Imaginaos que saben algo que no pueden transmitir al resto de criaturas de la creación. Imaginaos qué solos y desventurados se podrían sentir.


