—Contempla esta maravilla, Ralph. Asientos reclinables de cuero, posavasos, reproductor multimedia de última generación, ametralladora pesada, blindaje reactivo y, prepárate tío que esto te va a dejar jodidamente pasmado: minibar.
—Hostia Marty, ¡menuda chulada!
—Sabía que te gustaría Ralph. Además en color azul ocaso, un caprichito.
—Pero... Marty, ¿este cacharro es tuyo?
—¡Qué diantres va a ser mío! ¿Cómo coño podría pagarlo? Saca la palanca y el soplete de mano, solo tenemos dos minutos antes de que el vigilante del hangar vuelva.
¡Ah! Cuánto tiempo, camaradas. En esta ocasión vuelvo a vosotros para tratar un tema de vital importancia en la miserable vida de todo pirata espacial: su nave.


