Hoy va breve, pero ahí vamos. A pesar de la opinión generalizada, salvo en el caso de Piratas!!, que sigue siendo una cuestión personal de Herr Doktor y como tal, nunca ha salido de casa, Ragnarok y Mutantes en la Sombra, han gozado de nuestro máximo respeto estando en manos de nuestras licenciatarias. En lo que respecta a nuestra segunda licencia en el tiempo, nuestro juego de terror, sois perfectamente sabedores de que en estos momentos está siendo desarrollada por El Autómata tras varios cambios de manos, lo que no sabéis, seguro, es que desde 2001 Mutantes ha estado bajo la sombra de EDGE Entertainment hasta que en julio del año pasado, descubrimos que había vuelto a las nuestras casi hecho un señor con barba y pelo en pecho, en todo caso, muy perjudicado.

Sea como fuere, cuando EDGE nos convenció para que lincenciáramos Mutantes en base a que en 2001 había pasado demasiado tiempo sin que nuestra primera línea dispusiera de retoños (sic), desde el último suplemento para ella (Del Lobo y el Águila, 1998) es verdad que ya estábamos trabajando en una idea que se llamó originalmente Mutantes Fith Protocol, la tercera edición de nuestro juego en un mundo demasiado parecido al nuestro, y además en estado puro, que bebía del abundante material que había ido surgiendo tras el éxito de Yuri-9, que se agotó en un pis-pás.

Años después, a comienzos de 2005 alumbrábamos Quidam, una tentativa que hoy por hoy pasa por ser una auténtica extrañeza o un juego indie, el primero que se vio por estos lares tras Analaya, en todo caso, una propuesta atemporal que vino a significarnos como editorial un antes y un después del que estamos tremendamente orgullosos.

El Autómata, con permiso de Jose, os podrá contar y seguramente, algunas cosas relevantes para la comprensión de este juego y su entorno. En lo que nos toca, queremos compartir hoy con vosotros, o mejor dicho: recompatir, porque fue publicada en su momento, una aventura diseñada por MOT [David Gutiérrez], que hace honor al espíritu del juego y rememora el ambiente que disfrutábamos en 2005, siete antes de que quien nos convenció de que la línea Mutantes peligraba por falta de alimento nos la devolvía escuálida y maltrecha para que nos encargáramos de amortajar al muerto y corriéramos con los gastos del entierro.

Sea como fuere, Quidam tiene su aquél y antes de la nueva edición de Mutantes hablaremos más de una vez de él, cosa que David, MOT, entendió a la primera. Mientras seguimos reanimando a nuestro mozalbete con el boca a boca y un buen masaje cardiaco, recordar nuestro juego indie nos resulta ahora imprecindible. Aunque ya veremos en qué queda la cosa, como diría aquél.

Quidam, el eslabón perdido

Publicado el

lunes, 13 de mayo de 2013

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3 Comments
Deka Black dijo...

Un juego del que se mas bien poco, pero que resulta llamativo y atarayente como pocos. y "adulto", si se me permite el usar este termino.

MOT dijo...

Por diox qué verborrea me gastaba... lo escribo ahora y me ocupa la mitad :) Gracias por rescatarlo, me habéis dado un ataque de morriña de la buena ;)

Pablo Pazos dijo...

Al final me tendre que hacer con una copia de Quidam, ya me esta picando demasiado la curiosidad.

MODO RASTREADOR DE EBAY --- ON