No usamos Instagram por la misma razón que nuestros libros salen a 3,50 Euros, así que vamos a tirar de pantallazos, a la vieja usanza, para explicar someramente cómo maquetamos un Cliffhanger, y de paso, por qué todo el mundo parece tener manía a Igor —bueno, lo de la manía sería comprensible incluso sin esta explicación: él dio a luz a Ludotecnia junto a J&F y Julia, y veintitantos años después, continuamos sin salir de pobres y sin poder utilizar Instagram—.

Jose y Javi trabajan con InDesign tras años de que la editorial utilizara Quark XPress. El programa, perteneciente al paquete CS3 de Adobe, es bastante versátil y de momento nos permite mantener el tipo ante todo tipo de coyunturas, de manera que con él se maquetó el primer Cliffhanger, ¡Gañanes!, y con él seguimos.


En este pantallazo de la maqueta correspondiente a Saqueadores de Tumbas, se pueden observar las cajas de texto rodeadas de todos los aditamentos propios del diseño de la colección: foliado a pie de página, distintivo colección (izquierda según se mira) y distintivo libro (derecha, también según se mira), el huroncete de la McNatt coronando las páginas, y la cama (imagen de fondo).

Una vez los autores y coordinación han conseguido ceñir el contenido del libro en 25.000 palabras más las tablas correspondientes, y Omar ha pasado la lima de pulido ortográfico, gramatical y semántico, tras el visto bueno de los primeros, Jose o Javi, a veces los dos al alimón, tienen que empaquetar todo el material en las 103 páginas que tenemos marcadas como espacio máximo (el resto, hasta las 112, corresponden a créditos, a páginas de cortesía y a página corporativa, la 110).

Aunque parezca sencillo, la cosa tiene su aquél porque damos prioridad al contenido, de manera que antes de cortar el texto (último recurso si no quedan más bemoles), nuestros maquetadores utilizan todo lo que tienen a mano para intentar embutirlo en cada página, y por supuesto en el espacio total, de manera que tirando de track (separación entre letras), interlineado (separación entre líneas), etcétera, se avanza pausadamente pero sin respiro en aras de conseguir que quede cuanto menos sobrante, mejor (sí, siempre queda texto sobrante, es otra ley de Murphy no escrita).

Llegados a este punto, se mantiene contacto con los autores a través de coordinación, pero si al principio Jose y Javi parecían corderitos, en este instante se les nota un pelín altaneros con tendencia a ponerse francamente bordes, para qué vamos a andarnos con chorradas. Omar toma buena nota y los autores también, y devuelven a maquetación unas instrucciones que van desde el consabido: haced lo que os salga de la minga, a un cauteloso: bueno, si no queda otra...

Por fortuna y como ya explicó Omar en su momento, Jose y Javi son lectores consumados y para colmo escriben, vamos, que si van a entrar a bayoneta calada seguro que habrá poca sangre, de forma que estos dos gandules, con las manos liberadas, comienzan a sustituir los adverbios (no sabéis lo que gustan los adverbios a los roleros) por palabras más cortas, por sinónimos, y si no quedan más narices, por construcciones más sencillas de algunas frases (¡si yo os contara!).

Terminada esta fase el libro suele estar listo y pasa a coordinación de nuevo para que ésta lo haga llegar a los autores, mientras maquetación incorpora las imágenes, y termina el Índice y la Hoja de Personaje.

Recibidas las últimas correcciones, se implementan, y cuando todo está terminado, Jose, fundamentalmente, se tira un par de tardes cazando las últimas erratas (siempre queda alguna, incluso cuando piensas que has terminado con todas), primero con el corrector ortográfico del InDesign, y más tarde a pelo. Por si fuera poco, se manda la maqueta en PDF a que la corrija un no rolero, alguien ajeno a todo esto, un personaje que nos es totalmente imprescindible porque viene a suponernos la lectura no empañada del texto.


Como se puede observar, una vez el libro ha sido tramitado en imprenta, la cosa queda como arriba, limpia, inmaculada, como si cada página no hubiese requerido el esfuerzo que lleva incorporado —las labores de maquetación venían a costarnos entre 20 y 30 días, pero la experiencia nos ha permitido reducir el tiempo invertido a algo menos de la mitad, redondeando, y al hilo, como anécdota, os comento que alguien que sí usa Instagram nos dijo en su momento que podía echarnos una mano porque ésto no podía llevar más de 4 o 5 días... ¡Ni de coña!—.

Bueno, y os preguntarés qué pinta Igor en todo esto. Pues bien, la maqueta básica para todos nuestros Cliffhanger es la de ¡Gañanes!, y como sabéis, el libro se lo dedicaba J&F a Igor, y ahí se ha quedado la dedicatoria para que sirva de base tipográfica para que más tarde, cada autor le dedique su obra a quien considere oportuno...

No nos ha ocurrido ni una vez ni dos, sino tres: ¿Hay que dedicárselo a Igor? Disculpadme, chicos, pero yo a Igor ni lo conozco. Esto, ¿os viene bien que junto a lo de Igor pueda dedicarle el juego a mi chica...?

¡Angelitos!

Nadie quiere a Igor [Cómo se hace un Cliff]

Publicado el

martes, 26 de febrero de 2013

Etiquetas

,

5 Comments
Deka Black dijo...

"No usamos Instagram por la misma razón que nuestros libros salen a 3,50 Euros" Mas claro imposible ;) Pues si funciona, funciona. eso si, cuando me toque a mi, lo mismo me degüellan .

Claudio dijo...

Sí señor, y con dos güevos ¿Para qué? La calidad sale de dentro y es ajena al medio y si hay que inventar, se inventa (gracia a dios que alguien lo hace). La idiosincrasia de esta editorial supura calidad y cojones por partes iguales.... Será que últimamente ando un poco revolucionario.

raquel lozano dijo...

jejeje, qué buena la anécdota de Igor... felicidades por la entrada!

El Erudito dijo...

Muy buen post. El tema de las correcciones es muy serio. En su momento corregí una novela de un amigo y es un curro impresionante porque no solo es la parte ortográfico-gramatical. Sino que el estilo, uso y abuso de ciertas palabras y expresiones... Y si a esto hay que añadir la maquetación, es para quitarse el sombrero.

YOP dijo...

Buen ejemplo de cómo llevar a cabo un proyecto y del esfuerzo que este supone. 25.000 páginas...Eso huele a concurso de cliffhangers, ¿admitís que vaya presentando mi idea desde ya? XD