Buena parte de la incomprensión que sufre Ludotecnia (es un decir, no vayamos a sacar las cosas de quicio tan pronto) la tiene el tipo que la dirige. Bueno, el tipo en cuestión no, más bien el lugar que él amablemente llama estudio para despistar y en el que pasa dos tercios de su vida. ¡Hay que verlo!

Abe retrataba esa cueva de Alí-Babá estupendamente, y como ha sido uno de los pocos seres humanos que han tenido la suerte de pisar su suelo conviene creerle. Alberto también ha pasado por allí recientemente y puede corroborar que es un sitio casi mágico en el que es posible pensar que de un momento a otro las cosas se van a levantar del lugar donde reposan amontonadas para volar un rato sobre las cabezas de los intrusos.

Yo, además, he tenido la suerte de ver trabajar al jefe con la pipa en la boca y un pañuelo ciñéndole la cabeza. Perdido en sepa usted qué banda sonora, ópera, pieza clásica o programa del inquietante Iker Jimenez, mientras saca adelante lo que tiene entre manos.

El miércoles después de comer me pasé por Padre Larramendi como hago cada quince días, más o menos, y tras una breve charla le dejé a lo suyo mientras yo me ponía a lo mío, hasta que hubo un momento en que me llamó la atención el silencio que nos envolvía. Jose estaba allí, delante del ordenador, con los cascos en las orejas, maquetando los textos de Tibe con cara de esclavo nubio que protege a su amo.

Instintivamente pensé en que se había pillado alguna pieza para ambientarse porque el jefe es de los que tienen método para estas cosas. Lo mismo escribe sobre los textos que recibe para saber de qué pie cojean a la hora de hacer las ilustraciones, que se monta una fonoteca variada para sentirse en sintonía con la trama mientras diseña o encaja cada página...

—¿Gladiator? —pregunté.

—¿Gladiator? —por su sonrisa supe que se estaba inspirando en otro sitio.

Me cedió su silla. Me pidió que leyera en voz alta y me puso los cascos para que escuchara lo que él estaba oyendo sin decirme qué era.

Por alguna extraña razón, el texto escrito por Jorge y la música que sonaba en mis oídos gozaban de una armoniosa sintonía, a pesar de que esta última no encajaba con mis previsiones.

—¿Tienes la banda sonora de la serie Roma?

—Sigue escuchando y leyendo, y calla...

Lo hice, pero cada vez me sentía más intranquilo. Aquellas notas daban a cada párrafo de Roma una dimensión alucinante, e imaginé lo que serían sus partidas con tamaña partitura de fondo ambiental.

—Suena a cruzadas...

Ironclad, con Kingdom of Heaven también funciona.

¡Hay que probarlo para entenderlo!¡Ese lugar tiene propiedades mágicas!

Una Roma distinta

Publicado el

domingo, 13 de marzo de 2011

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6 Comments
alberto_orco dijo...

Si algún dia se desata un holocausto zombie, el origen habría que buscarlo entre el pandemorium de tesoros frikis que atesoran esas paredes. Increíble y deseando volver... alucinante.

Delfos dijo...

Brutal, efectivamente. Me encantará saber qué música escucha el jefe para depende de qué juegos :P

Jose Tellaetxe Isusi [Orroe] dijo...

Para Mundo Eterno me estoy calzando en bucle «Keep the streets empty for me» de Red Riding Hood, que lo sepas XDDDDDD

Un abrazote

Jose

Avatar dijo...

Ufff, es durilla, ¿eh? ¿Es una indirecta? XD XD

Miss dijo...

Hola! Esta semana apareceran en las tiendas los primeros cliffhangers? Es para ir haciendo sitio en la estanteria. :)

Y una pregunta:
Hay posibilidad de reeditar material antiguo, aunque sea en pdf? Me gustaria acceder a la primera edicion de Ragnarok, y no hay manera.

Ludotecnia dijo...

Hola, Miss ;)

Mantenemos las previsiones, aunque con algún día de retraso por problemas que hubo en su momento en la imprenta que han provocado saturación en la cola. Esperamos que los libros lleguen a Millennium de forma inminente, y luego ellos dirán.

En cuanto al Ragnarok, no contemplamos reeditar nada por el momento, aunque nunca es descartable alguna aventura similar, pero cuando estemos más asentados en esta nueva aventura.

¡Un abrazo! :)