Me llamo Brett. Nada más que Brett-A-Secas. Así me llaman en Malpaís. Tengo doce años, pero a mí me parece muchas veces que tengo más. Vivo solo en el pueblo, en un granero, haciendo recados y trabajando por horas para los vecinos o para el lord, porque no tengo padre ni madre. Mi abuelo —supongo que era mi abuelo porque me hacía llamarle así— me dijo que murieron muy jóvenes; yo nunca los conocí. Mi abuelo también murió hace algunos años y se me empieza a olvidar su cara. No sé si era mi abuelo, pero me trataba bien y me quería. Fue el único que lo hizo.

Malpaís es todo lo que conozco. Hasta donde alcanza mi conocimiento, es mi pueblo y son sus alrededores. Las colinas, los cañones, el desierto… Sólo conozco esto. A lo lejos veo, a veces, unas montañas azules y blancas que no son Malpaís y que no pertenecen al lord. Siempre están cubiertas de nubes que nunca descargan agua cuando pasan por aquí. Dicen que en las montañas siempre llueve pero como yo no sé qué es la lluvia, no puedo opinar. Además, dicen que las montañas están llenas de tribus de neonacidos que atacan a los hombres y los matan.

Yo he visto a muchos neonacidos pasar por Malpaís, normalmente en pequeños grupos, comprando y vendiendo chatarra, o aceite de dragón, o metiéndose en problemas con los soldados del lord. Suelen ir armados, son callados y raros, algunos tienen un aspecto casi monstruoso, pero no me parecen malos. A estos neonacidos que viajan los llamamos Errantes, pero el sargento Bergman los llama alimañas. Dice que alimañas son los animales salvajes malos que te pueden hacer daño. A mí todos los animales del desierto, entonces, me parecen alimañas. A lo mejor el sargento Bergman es una alimaña, también.

Los Errantes pudieron hacerme daño muchas veces, pero a diferencia de la gente del pueblo que me golpea y me hace trabajar y no me paga, ellos a veces me dan de comer y me pagan cuando me mandan un recado, por eso estoy siempre esperando a que aparezcan. La gente de Malpaís no, a ellos no les gustan, les dan miedo, y al lord también.

Mi abuelo murió hace años pero él sí que había visto llover cuando era niño. Él era niño cuando llegó el Dragón. Decía que vio llegar al Dragón cuando arrasó la tierra y que no era una bestia, sino algo creado por los hombres. Nadie le creía en Malpaís, ni siquiera yo, pero el abuelo era muy viejo y a veces llevaba razón aunque nadie le creyera...

De Era de Acuario.

El abuelo

Publicado el

miércoles, 22 de febrero de 2012

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2 Comments
Deka Black dijo...

Esto cada vez más me recuerda a un cruce entre Gamma World, las novelas de Shannara, las historias de la Tierra Moribunda de Jack Vance y Fallout

Wulwaif dijo...

A mí me recuerda más al Imperio del Fuego.