Bien es cierto que el formato de nuestros Cliffhangers está limitado a las 25.000 palabras, pero tú no. Tú puedes (debes) echar mano de toda creatividad para transmitir el máximo posible en el mínimo espacio posible y eso se hace experimentando con el propio formato. A nosotros mismos nos ha costado un tiempo darnos cuenta (unos siete números publicados y otros tantos, o más, escritos y en vías de ver la luz) de que nuestros pequeños tienen mucho de eso que llaman Rol Indie. O, mejor dicho, se prestan más a eso de lo indie porque demandan que el autor busque la sugerencia donde la estructura no le permite llegar.

El ejemplo más claro ha sido Era de Acuario, donde Juan Cuadrado decidió hacer aflorar la ambientación a través de relatos solapados con el reglamento, algo poco ortodoxo en la estructuración de los juegos de rol. Como decimos, no es que hayamos inventado el Mediterráneo, pero sí que nos hemos dado cuenta de que hay muchas formas de nadar en él.

Hay tantas formas de experimentar con cómo transmitimos la información, como autores que escriben. No tiene por qué ser mediante relatos de ambientación. También podemos hacerlo con el tono del libro, que la prosa técnica, por así decirlo, se impregne del tono general de la obra. Esto lo hemos intentado con 18ª Enmienda con la colaboración de Alberto Fernández, que si muchas cosas hace maravillosamente, una de ellas es imprimir tono a sus textos.

En todo caso, es aconsejable huir de lo lineal, de lo ortodoxo, en el enunciado del texto, y lo decimos a sabiendas de que en nuestra colección hay títulos que van por ahí. Experimentar no es una obligación (de hecho no hay ninguna, ya que es marca de esta colección respetar al máximo la creatividad de los autores), sino una franca oportunidad que ofrece el formato Cliffhanger por la pura necesidad de convertir lo que en apariencia es una limitación en su mayor virtud, y como muestra tendremos dentro de poco Veragua, Babylon y Get Wild, tres bonitos ejemplos de experimentación que junto a Piratas del Vacío y 18ª Enmienda, paladearemos pronto.

Así y todo, el consejo que lo resumiría todo es que consiguieses que la lectura del libro lograse, en sus 25.000 palabras, sugerir imágenes, semillas de aventuras y un viaje de la mente desde la primera página. A esto nos hemos referido siempre cuando decíamos que Cliffhanger es una especie de laboratorio donde los autores pueden experimentar en un entorno controlado. Y nos reafirmamos en ello. Pequeñas joyitas, sí.

Escribe tu propio Cliff III [Experimenta]

Publicado el

viernes, 12 de julio de 2013

2 Comments
Deka Black dijo...

Bueno... yo he sido más lineal. per espero haber logrado algo de sugerencia de las aventuras con alguno de los apartados de Get Wild.

¿Pero Era de Acuario? a mi me gusta como esta estructurado, aunque alguna reseña he leido que precisamente se queja de eso...

Pablo Pazos dijo...

A mi tambien me gusta como esta estructurado Era de Acuario.
No me he parado a leer reseñas sobre el, ya que la mejor reseña que puedo tener sobre un manual que poseo es la que yo mismo puedo hacer.
Como es logico, no puede llover a gusto de todos.