Si una cosa hemos aprendido en esta nueva etapa de Ludotecnia es que las mejores ideas se cuecen con un ingrediente tan pertinaz como estimulante: la casualidad. Y es que Cliffhanger se presta especialmente a ello, no sólo por el formato, flexible y moldeable al gusto de cada diseñador, sino por ese espíritu ya propio que se presta a explorar ideas desde una libertad que libros más tradicionales hacen más difícil.

Todo empieza con sendas ideas de Omar y Alberto, que estaba dando forma a su Piratas del vacío, un guiño socarrón, ingenioso y contundente a la vieja piratería, que tan buenos ratos nos ha hecho pasar en esta editorial, pero llevada al espacio. No os engañéis; a pesar de poder parecer otro juego más de ciencia ficción, hunde sus raíces en nuestro convulso presente y se antoja una irónica crítica, una caricatura si lo preferís, de una realidad que cada vez se parece más a la de los peores augurios del género Cyberpunk. Pero no nos precipitemos.

Casi al mismo tiempo, Omar estaba dando las primeras pinceladas a Xenomorfos (el título es provisional), un homenaje a uno de los clásicos que a tantos de nosotros han regalado momentos geniales ante la pantalla, que no es otro que Alien, si bien con un giro temático que esperamos sea del estímulo de quienes opten por leer sus páginas y del que, de momento, preferimos no adelantar mucho más.

En los sucesivos y habituales intercambios de ideas que caracterizan nuestro método de trabajo, Alberto y Omar se dieron cuenta de que la gran corporación que movía los hilos en la trastienda de ambos juegos, muy al estilo de la mítica Weyland-Yutani, tenían tantos puntos en común que podrían haber pasado por la misma, aun con nombres distintos. Alberto había optado por llamarla UCC (Unión de Corporaciones) y Omar por el Conglomerado, en ambos casos una difusa institución corporativa que ha sustituido a los Gobiernos en una realidad donde todo, absolutamente todo, se ha privatizado y obedece a la ley de la oferta y la demanda. Un día, bravas y cañas mediante, los dos acordaron que sería interesante llevar a cabo un ejercicio similar al que pretendemos con los sucesores de Quidam: explorar una misma ambientación desde distintos títulos y de muy diversa sensibilidad, pero con puntos cardinales comunes: en este caso el Space Opera, el poder como agente moldeador de la sociedad y sus valores, la aventura y los terrores que se esconden más allá de las estrellas, en estaciones de investigación secretas o cargueros olvidados en su tránsito sideral. De este modo, ambos autores modularon sus respectivas creaciones para que contuvieran ciertos guiños hacia la del otro, poniendo el acento en aspectos complementarios que, una vez leídos en los sucesivos libros, otorgasen una visión de conjunto que permitiese luego a los jugadores seguir inventando con una base asentada. Al final, la UCC pasó a llamarse también Conglomerado, y los piratas se encontraron de repente con naves mercantiles a la deriva con ciertas criaturas en su interior capaces de hacerles desear no haber nacido, al tiempo que uno de los detonantes argumentales de Xenomorfos estaba íntimamente ligado con ciertas prácticas piratas.

Ahora que Piratas del vacío está en en manos del maquetador y Xenomorfos se halla en las últimas etapas de su escritura, cabe decir que el universo del Conglomerado no termina ahí. Alberto y Omar escribirán en breve, mano a mano, Omega Corps (también un título provisional), que explorará más de cerca la realidad de esa bestia corporativa multiplanetaria que es el Conglomerado, si bien desde una perspectiva muy a lo Rainbow Six, por así decirlo. Sumado esto a que el propio Alberto flirtea desde hace tiempo con Calíope 06 otro título afincado en la misma ambientación, aunque más remotamente y reservado a nuestra serie media por sus exigencias y a algunos otros planes editoriales que aún no os podemos revelar, creemos que el universo del Conglomerado está llamado a sentar unas bases muy sólidas en esta casa, y prometemos que le intentaremos sacar el mayor número de horas de diversión posible.

Hasta aquí este diario de diseño. Pronto vendrán más, y esperamos que tan poco crípticos como éste. Feliz año nuevo.

Diario de diseño: el universo del Conglomerado

Publicado el

domingo, 1 de enero de 2012

6 Comments
Sergio Aras Tremandur dijo...

Me ha gustado la entrada por la forma de explicar la evolución de dos títulos de los Cliffhangers (y de paso saber cómo se llaman dos mas jejeje)

Me parece muy interesante... de verdad

Avatar dijo...

La verdad es que, más que trabajar, es como jugar. Uno se lo pasa de PM con esto, y si encima luego lo ves publicado con la calidad de Ludotecnia, pues pa qué te voy a contar... XD

Tiberio dijo...

Lo de "Conglomerado" ¿Es una referencia a Babylon 5 y el "Conglomerado marciano"?

Si es así, mis felicitaciones por vuestro buen gusto ¡que gran serie, por Thor! :)

Avatar dijo...

Pues la verdad es que no tengo el gusto, pero si al final es un homenaje a un clásico, diblemente feliz ^^

Beliagal dijo...

Se me hace la boca agua con la perspectiva que marca el futuro del Conglomerado. En el fondo no es más que una ambientación dada por partes para no tener un tochazo de 500 páginas sobre la mesa, y eso me gusta.

Igualmente ver cómo evolucionan los trabajos es también algo atractivo.

Ahora, una duda, ¿al salir ne la línea Cliffhanger, lo harán de forma sucesiva o alterna con otros títulos?

Muchas gracias y un saludo.

Avatar dijo...

Hasta donde sé, la intención es sacarlos solapados con otros títulos, no de forma consecutiva. A Alberto y a mí nos está encantando cómo va tomando forma el mundo. Lo de darlo a conocer en pildoritas cortas tiene su cosa buena, pero también te muerdes las uñas al amontonar ideas que sabes que tendrán que esperar. Pero, como dijo Skeletor: "Todo le llega al que sabe esperar" ;)

Saludos.