Las reglas están para saltárselas. Esto ha sido así desde tiempo inmmorial, incluso en un ámbito plagado de nobleza y caballerosidad como el de los combates aéreos durante la primera Gran Contienda. ¡Claro —diréis—, así no es de extrañar que el suelo quedara igualmente cubierto de restos de aparatos y sangre!

Pues sí, amigos, la guerra es la guerra y por mucho «código de buenas costumbres» que haya por medio, la aniquilación del enemigo resulta vital si quieres sobrevivir un trecho, de manera que en los cielos de la I Gruerra Mundial, a pesar de que hubiese códigos para hacerse pupa bajo unas determinadas normas, al final resultaba lo de siempre: o tú, o el desgraciado que te estaba cosiendo a balazos la cola del avión. Y en esos casos, ya se sabe, mejor tú que nadie...

Pero como todo en la vida, no hay nada mejor que redactar una norma para convertir otra en papel mojado. Este es el caso del «Dikta Boelcke», código de lucha que dio lugar a los afamados «dogfight», que hoy rescatamos del libro de Alberto para acompañar su HPJ en formato descargable y a buen tamaño (16,4 x 24 cm.), con la intención de que podáis hacer el mejor uso de ella.


«El "Dicta Boelcke" es un conjunto de normas para el combate aéreo entre cazas que fue diseñado y puesto a prueba por uno de los primeros Ases de la aviación, el alemán Oswald Boelcke. Consiste en ocho reglas esenciales que, utilizadas de forma correcta, aseguran, o deberían asegurar, una mayor probabilidad de supervivencia en el campo de batalla.

1ª. Intente asegurarse siempre una posición ventajosa antes de atacar. Suba antes y durante el acercamiento para sorprender al enemigo por encima, y pique rápidamente sobre su cola cuando haya llegado el momento para disparar. 

2ª. Intente ponerse entre el sol y el enemigo. Ello supone que la luz intensa cegará al adversario, haciéndole muy difícil detectarlo a usted pues ofrecerá un blanco difuso y difícil de acertar.

3ª. No dispare las ametralladoras hasta que el enemigo se encuentre a una distancia efectiva de tiro y en línea recta hacia su morro. Disparar antes sólo sirve para atraer la atención de otros aviones y malgastar preciosa munición.

4ª. Ataque cuando el adversario menos lo espere o cuando él esté preocupado con otros deberes, como observación, fotografía o bombardeo. La mayoría de los ataques sorpresa se resuelven en favor del atacante.

5ª. Nunca intente huir de un caza enemigo. Si usted es sor-prendido por un ataque en su cola, vuélvase y afronte a su adversario. Huyendo sólo conseguirá presentar su reta-guardia durante un espacio de tiempo mayor, hasta que sea derribado.

6ª. Mantenga un ojo en el enemigo y no le permita engañarlo con trucos. Si su antagonista parece dañado, sígalo hasta que él choque para cerciorarse de que efectivamente no está fingiendo.

7ª. Los actos tontos de valentía sólo traen muerte. El Jasta debe luchar como una unidad de trabajo en equipo entre todos los pilotos. Las órdenes de los líderes deben obedecerse.

8ª. Cuando rebase las líneas enemigas, nunca olvide dónde se encuentran sus propias líneas. Una correcta orientación sobre el campo de batalla es un elemento decisivo en la consecución de la victoria.»

El «Dikta Boelcke» y la HPJ de Dogfight

Publicado el

miércoles, 5 de junio de 2013

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2 Comments
Deka Black dijo...

Curioso lo del codigo este. no tenia ni idea de su existencia. y gracias por la hoja ;)

el Dr. Alban dijo...

Sí, muchísimas gracias por la hoja