«La verdad es la primera víctima de la guerra.» [Esquilo]

El hombre es un ser complejo que sin embargo atiende a satisfacer sus necesidades conforme a normas muy básicas. Una de ellas, sin duda, es creer al más fuerte, de manera que aunque chirríe la impostura por los cuatro costados, ésta resulta aceptable por el mero hecho de que se da por sentado que el más fuerte suele llevar razón en todo, pues ha llegado a lo más alto por méritos propios y no dejando tras de sí un reguero de cadáveres cuyo hedor ya ni reconoce nuestro olfato.

Siendo éste uno de los aspectos más atractivos de la conducta humana, no podía quedar de lado cuando J&F, en el verano de 2009, estructuró uno de los tres armazones sobre los que se sustentará la tercera edición de Mutantes en la Sombra.

Es J&F, desde luego, un tipo increíble. Él creó Mutantes y siempre ha tenido ideas y salidas para renovar su criatura contra viento y marea, sin necesidad de recurrir a complejos escenarios que acaban por aplastar a quienes tratan de buscar tres pies al gato, cuando basta mirarlo a los ojos y «entenderlo». Con él os dejamos.


«La historia de cómo se creó el Método Robertson no solo sería larga sino que estaría llena de inexactitudes y falsedades, tal es el secreto que la ha envuelto. Sabemos a ciencia cierta que el proyecto se inició al poco de llegar Zachary J. Palmer al puesto de Director del C.D.F.C. La investigación duró décadas y, de hecho, el Dr. Robertson, de quien el Método recibe su nombre, murió por causas naturales y a una edad muy avanzada en 1989 sin llegar a haber visto su sueño hecho realidad. Para ello hubiese tenido que sobrevivir uno 16 años más, pues ese día no llegó hasta mediados del 2006.

El Método consiste en un proceso paulatino que conlleva el uso de distintas drogas, administradas de diferentes maneras y en diferentes dosis, técnicas de Programación Neurolingüística o P.N.L. e hipnosis. En una fase posterior se añade la estimulación mediante descargas eléctricas muy precisas de algunas áreas del cerebro a la vez que se administra Progesterona, una hormona que genera el organismo de forma  natural y que aumenta la sensación de confianza (y la de deseo sexual, pero esa es otra historia completamente diferente).

El proceso no produce "zombies" si no individuos que parecen perfectamente normales en todos los aspectos. Tampoco la entrega de la voluntad del sujeto es completa ni inmediata, si no que se tienen que dar una serie de estados intermedios. La víctima empieza dando su confianza a dos o tres personas en concreto (en la jerga del A.K.R.A. se les denomina "pastores")  aunque no las conozca previamente. Ese sentimiento de confianza se va incrementando: de hecho la intervención de un controlador emocional puede ayudar enormemente como refuerzo puntual.

Que alguien confíe en un par de desconocidos que se comportan amistosamente no tiene nada de particular, ni mucho menos de milagroso o extraordinario. Si así fuese, todos los comerciales del mundo se quedarían sin  trabajo. Lo que si se sale de lo habitual, es que con el Método Robertson el proceso se acelera de forma increíble. Una vez construida esa confianza artificial, se crea una estructura de sentimientos empáticos que hacen que el sujeto acepte sugerencias de sus «pastores» y las interiorice como si se tratase de pensamientos propios. De esta forma es posible implantar en una mente humana sentimientos, ideales y aspiraciones.

El Método se queda corto si lo que se espera de él es producir fanáticos. No serviría, por ejemplo, para que alguien asesinase a su propia madre sin pestañear, ni para producir lo que los conspiranoicos conocemos como un "candidato manchurio". De hecho sus efectos empiezan a desvanecerse, por razones que aun no se comprenden del todo, al cabo de entre 12 y 18 meses y eso contando con que se siga aplicando la metodología de forma regular y continuada. Pierde aproximadamente la mitad de su eficacia cuando se utiliza con mujeres y no con hombres (la razón, aunque sea intuida, también se desconoce), y es prácticamente inútil sobre individuos que no hayan llegado a la pubertad. Los efectos secundarios son siempre serios y de carácter crónico.


Para lo que sí sirve el Método Robertson es para convencer a alguien de que la idea de trabajar para el A.K.R.A. es, de una forma u otra, lo suficientemente atractiva como para que consienta en ella. Con eso y un poco de imaginación a la hora de resolver los problemas logísticos derivados, bastaría para satisfacer una parte de las necesidades de reclutamiento de un servicio M. Si dichas necesidades se redujesen por intereses de cualquier tipo... digamos que así podrían cubrirse al completo.

A pesar de que las últimas pruebas aun no habían finalizado, el A.K.R.A. tomó la decisión de implementar el Método hacia las mismas fechas en las que la Operación Brittlehead se ponía en marcha.»

Red de mentiras [Método Robertson]

Publicado el

lunes, 10 de junio de 2013

Etiquetas

3 Comments
Deka Black dijo...

Muy siniestro

Pablo Pazos dijo...

Moooolaaaaa!!!

MadBaron dijo...


¡¡Qué ganas de esa tercera edición del Mutantes, y qué ganas de echarle el guante!!

Gracias por el ímprobo esfuerzo que le dedicáis a vuestros magníficos juegos (el Dogfight ha triunfado en mi grupo también).