Quedamos en la Facultad donde empezamos a jugar a rol, en la cafetería que vio rodar los dados por primera vez, hace más de veinte años.
Juan Cuadrado y yo nos vemos todas las semanas, quedamos a menudo, nos mensajeamos por correo electrónico, móvil y lo que sea, pero nunca hemos vuelto a quedar aquí, así que viene mosqueado y se sienta en una silla. Nos pedimos el mismo desayuno que entonces: una cerveza y un donut. Le cuento que Tellaetxe me pide que lo entreviste y él se echa a reír. «Y ¿por qué hemos quedado aquí?» me pregunta. «Porque aquí empezamos a jugar a rol ¿te acuerdas?» Primero fue MERP, luego Mutantes. Se ríe otra vez (es difícil verlo reírse, es un tío muy serio). «Claro que me acuerdo, ¡joder, qué tiempos!»


