«Y lo pusieron en jaula con cadenas, y lo llevaron al rey de Babilonia; lo metieron en fortalezas, para que su voz no se oyese más sobre los montes de Israel.» [Ezequiel 19, 9]
Un líder religioso muy conflictivo como para estar en libertad, un peligroso asesino en serie condenado a muerte, un yuppie encarcelado por un falso delito, un grupo de cultistas buscando las pistas de una antigua religión oculta en los cimientos del presidio, un buen hombre buscando liberar a su hermano del corredor de la muerte, un capo de la mafia venido a menos, un agente de narcotráfico infiltrado en secreto como preso, un camello de poca monta convertido aquí en poco menos que un rey… o incluso un guardia de prisiones tentado por el dinero sucio pero fácil que puede suministrar el contrabando. Una pequeña muestra de la disparidad de personajes e historias que puede albergar un presidio.


